Socia honoraria

Nací a 15 días del inicio de la primavera del año 1950, en Concepción. Fui hija única,
de origen campesino, viví entre los ríos Laja y Batuco, cerca del Salto del Laja. Mi infancia
estuvo poblada de mujeres, mamá, abuelas, tías, primas, tías abuelas, de las que aprendí
la sabiduría campesina, el amor a la tierra, a la huerta, al olor de los panes amasados, las
cazuelas, los estofados, los pajaritos del 18, la mistela y el olor a humo. Por lo mismo me
encanta cocinar. Mi principal juego era mirar y tratar de cazar mariposas en los trigales,
recoger zarzamoras, maqui, manzanilla, manzanas, ciruelas. Los árboles tenían el encanto
de subirme a ellos y mirar el mundo desde arriba.

En la escuela del campo, estudié la primaria. Lo que más me impactó fue ver a niñas
y niños con hambre, pobremente vestidos, con frío, a pie pelado, como decía Gabriela
Mistral, “piececitos de niños azulados de frío”. Ahí creo que me nació la conciencia social,
de ver tantas injusticias y desigualdades en el campo.

Las humanidades las hice en un Colegio de Monjas en Los Angeles, con intervalo de
dos años en el Liceo de Niñas de Talca. Fue una adolescencia con muchos claros y oscuros,
lejos de la casa materna, y con muchas interrogantes que no tenían respuesta.

Un duro golpe azotó mi vida, la partida de mi madre un 9 de enero del año 68, ya iba
a cursar 6° Humanidades. El sueño de mi mamá era que estudiara en la Universidad. Me
fui primero a la Universidad Austral de Valdivia a estudiar Pedagogía en Castellano,
después di de nuevo la Prueba de Aptitud Académica y entré a estudiar Servicio Social
desde 1970 a septiembre de 1973, en plena reconceptualización de la carrera, donde
nuestro principal rol era ser agentes de cambio. Una época de efervescencia estudiantil,
de militancias, de empezar a reconocerme como defensora de nosotras las mujeres, a
buscar las amigas y compañeras que teníamos intereses, ideales políticos y sueños en
común, esta realidad de mucho esfuerzo y trabajo terminó abruptamente y con mi
proyecto de vida, destrozado con el golpe civil militar, el 11 de septiembre de 1973.

Fui detenida política y expulsada de la Universidad en Talca. Tuve que irme de la
ciudad y huir a Santiago, deambulé en diferentes casas de familiares, amigos en
Valparaíso, llegué a Concepción, hacen ya casi 50 años. Trabajé 17 años en el Arzobispado
de Concepción, militando en la resistencia a la dictadura. Llegada la tan anhelada
“democracia”, en un programa para expulsados y exonerados de las Universidades,
terminé mi carrera, y me titulé como Asistente Social el año 1994, en la Universidad de
Concepción. Gran logro para mí y mi familia, porque al mismo tiempo que estudiaba,
trabajaba y cumplía con los roles tradicionales asignados a las mujeres.

Mi gran causa ha sido luchar por una sociedad libre, fraterna, solidaria, sin
desigualdades de género y de clase, y mi pasión es defender, promover los derechos de nosotras las mujeres, y denunciar el atropello y vulneración de esos derechos. He fundado
junto a otras compañeras grupos y colectivos de mujeres en Concepción, he sido
formadora de mujeres pobladoras de diferentes comunas en la prevención de la violencia
doméstica, de género y estructural. La memoria de las mujeres que vivieron represión
política y sus consecuencias es una de las razones que me mueven a visibilizar estas
historias ocultas, tras el silencio de una sociedad que no ve que no quiere ver.
Actualmente participo en la Corporación Urdiendo Memorias, colectiva que agrupa a ex
prisioneras políticas que denunciamos la violencia política sexual que vivimos en dictadura
a través del arte, mural fotográfico, obra de teatro: Mujeres.Memorias.Resistencias,
documental La Memoria Viva, y el libro: Mujeres.Memorias.Resistencias, visibilizando la
violencia política sexual en dictadura 1973-1990.

Feminista (en proceso permanente), madre de Valentina, Miguel y Camila. Asistente
Social jubilada. Vinculada a diversas redes de organizaciones feministas tanto a nivel
regional, como nacional e internacional.

Desde el 26 de Noviembre de este año 2024, con mucho orgullo y agradecimiento soy
socia honoraria la Corporación Museo de las Mujeres Chile.