Cuando cursaba segundo medio conocí el feminismo y me maravilló para siempre, en esa misma época era de una de las miles de pingüinas que se movilizaron por la educación, lucha que me marcó en el futuro.  Después de vivir distintas experiencias intentando estudiar teatro, me decidí irme a Temuco a estudiar Antropología. En el Ngulumapu me politice y me formé desde la práctica y teoría como militante anticapitalista y me cruce con el marxismo y el feminismo. Luché activamente como presidenta del Centro de Estudiantes de Antropología de la Universidad Católica de Temuco en el movimiento estudiantil del 2011 y en el movimiento de las mujeres de esa ciudad. El 2015, fui la primera Coordinadora de la Secretaria de Género y Sexualidades de la FEUCT, un hito importante en mi memoria política, por lo que significó pensar y proyectar su rol para enfrentar el sexismo, androcentrismo, heteronormatividad y misoginia en las instituciones educativas. Fue hermoso compartir y luchar horizontalmente con mujeres diversas; estudiantes, profesoras, trabajadoras, dirigentas sindicales y lagmien de distintos territorios. Sus sabidurías, experiencias, dolores y resistencias, sin duda, permearon mi actual forma de vida. A fines del 2016, luego de un proceso de búsqueda de nuevos horizontes íntimos, asumí y me re – encontré con mi oculta vivencia con los dispositivos de salud mental, lo que derivó que mis construcciones feministas se ampliaran a nociones que cuestionan el disciplinamiento de las subjetividades y corporalidades por el capitalismo heteropatriarcal, colonial y capacitista. Mi nuevo hogar en el sector costero de Lomas Coloradas y mi cariño por Coronel, la tierra histórica de mi familia materna, cultivaron en mí nuevos horizontes, el feminismo loco y la luchas por la defensa de la vida, mar y tierra y así comencé abrazar el ecofeminismo, antirracismo y feminismo loco. 

El 2018, en un momento de plena reflexión de los mapas de los feminismos y mi participación política, co – funde el Museo de las Mujeres – Chile. En este espacio intergeneracional, en el he puesto todas mis energías, me acerqué a las memorias feministas, adquiriendo una conciencia de las relaciones, quiebres y silencios de las rebeldías de las feministas del ayer y hoy, como también, comprendiendo la relevancia de conocer sus  imaginarios, legados, producciones, representaciones y  agenciamientos, como claves para la re- actualización de los feminismos.