Me he enterado por la prensa de que un grupo de parlamentarios y parlamentarias (usaré lenguaje inclusivo, aunque a algunos no les guste) principalmente del Partido Republicano presentaron proyecto de ley llamado “Escucha su corazón” (emocionante ¿no?) y que en síntesis propone que, en el marco de la Ley 21.030, conocida como Ley de Aborto en tres causales” (es posible que sea bueno recordar las 3 causales: inviabilidad fetal, riesgo de muerte de la madre y violación). Sigo, en este contexto plantean que sea condición para interrumpir el embarazo que las mujeres “escuchen los latidos fetales” y si se niegan no habría posibilidad de abortar.
Les diré que para quienes como yo somos partidarias del aborto libre, seguro y gratuito y aunque la ley 21.030 no nos satisface, esta propuesta del partido republicano no puede dejar de causarnos espanto.
Yo no vengo aquí a recordar a estos parlamentarios y parlamentarias del Partido Republicano (¡ah! el Partido del presidente de Chile) su pasado ignominioso de violencia político sexual y criminal contra miles de mujeres chilenas ,la desaparición de niños niñas y niñes y de madres embarazadas que desaparecieron sin que se sepa del destino de esos no-natos, durante la oscura noche de la dictadura, un antecedente que todos, todas y todes conocemos ,pero a veces es bueno señalarlo, pues en este pasado se encuentran huellas de sus haceres y sentipensares.
Hecha esta aclaración, he de decir que esta propuesta genera rabia e impotencia: “Escucha su corazón” –se llama – y la nombro para que no nos pase por encima en silencio.
Pregunto si hay alguna razón médica que sustente esta idea y me respondo que no, que ciertamente no la hay, pues lo que subyace es lo que Rita Segato denomina “Pedagogía de la crueldad” que no es otra cosa que una expresión más del poder del capitalismo patriarcal que “no mata”, sino que busca que las mujeres pasen por un ritual de culpa que sirva de aprendizaje para otras mujeres. Es nada más y nada menos, que disciplinamiento de nuestras cuerpas.
Gritaré con fuerza que es violencia institucional de clase y género. Cómo no va a ser violencia si sobre el dolor que ya tienen las mujeres en esas circunstancias, se quiere hacerlas sentir “malas madres”, hacerlas sentir “culpables”, cuando no “asesinas” y hacer del aborto en 3 causales un proceso humillante, más doloroso y más difícil. En palabras de Silvia Federici “hacen que el derecho cueste tan caro que prefieras no ejercerlo”.
Afirmo, que en el papel puede ser ley para todas, pero su impacto será más fuerte en las mujeres populares, en las mujeres migrantes, en las más pobres. Aquellas que a diario sufren violencias que marcan sus cuerpas para siempre. Las mujeres que no tienen la mínima posibilidad de pagar para eludir de alguna forma este “protocolo del escarnio”. La clase alta sigue decidiendo en privado y la clase trabajadora carga con la culpa pública. Es una ley pro-pobres pariendo, no una ley pro- vida.
Hemos de saber compañeras y compañeres y por eso envío este recado que cuando el capitalismo patriarcal siente que puede perder terreno se hace más fuerte y recurre a todo para mantener su mandato.
Es hora de tejer resistencias y cuidados, romper los silencios. Inundar las calles, construir comunidades de afectos y no permitir que rompan nuestros vínculos. Esta será la respuesta a la Pedagogía de la crueldad.
Marta Morales Peña
Museo de las Mujeres – Chile

