Por Marta Morales.

Intencionada e interesadamente la historia oficial ha invisibilizado las luchas del pueblo y con ello, también, las luchas de las mujeres populares como colectivo y organizadamente.

La visibilización de “mujeres notables” (valiosas, por cierto) generalmente de las clases dominantes, a las que se les asignan valores tradicionalmente femeniles es un hecho frecuente en la historia oficial. Algunas son hermosas, finas, famosas por sus salones como espacio de recreación, tan valientes que parecieran ser una excepción y, por lo general, se dice que participaron en las luchas contra el conquistador porque “amaban” al guerrero (Guacolda) o en la lucha por la Independencia porque eran esposas o hermanas (Javiera Carrera) etc. Pocas veces se asume que las mujeres pudieron racionalmente asumir los procesos en los que participaron. Si eso fue así, la asignación de los valores de la ideología “del sentimiento” las sitúa a ellas y sus acciones en el plano de la no-racionalidad, y se considera que el hombre es racional.

Muy poco se conoce de algunos salones como el de Luisa Recabarren, mujer de la alta sociedad y de notable instrucción para su tiempo. Las tertulias significaron un incesante peligro para la “paz” del reino bajo el dominio español, por lo que fueron sometidas a toda una suerte de vigilancia que, en más de una oportunidad, hizo caer a las damas que las presidían. Así, por ejemplo, doña Paula Pineda que fue apresada, torturada y finalmente liberada por los patriotas. Las hermanas Berrueta fueron mujeres que ayudaron a organizar y estimular las guerrillas. En su casa, se encontraron fusiles, tercerolas, espadas, pistolas y bastones de estoque. Por este “delito” fueron mandadas a un hospicio de recogidas, en espera de su confinación.

Muchas fuentes bibliográficas dan cuenta de una soldado patriota en Parral llamada Rosa Morales y, de otra en Itata llamada Pilar Sanhueza. De estas mujeres y muchas otras nada se dice.

Por otra parte, la necesaria unidad hombre-mujer que debió darse en las clases populares y que hace que abracen las luchas independentistas y asuman roles, en el contexto de la época que les tocó vivir, es obliterada y reemplazada por la construcción de imágenes de mujeres notables. Las mujeres del pueblo también apoyaron la causa de la liberación de la patria en los días del gobierno de la reconquista: escondieron a Manuel Rodríguez, protegieron a Miguel Neira y a otros

más que cruzaban la Cordillera de los Andes y organizaban las guerrillas en los diversos puntos de nuestro país.

Es notable además como a través del tiempo las mujeres han utilizado distintas estrategias para, de una u otra forma, visibilizarse, transmitir sus ideas y actuar en consecuencia. Flora Tristán es un ejemplo clarísimo de esa conciencia: “Estoy en medio de una sociedad en revolución, me decía, veamos por qué medio podría yo representar un papel, cuáles los instrumentos de que sería preciso servirme:”

Tiempos de pandemia ,abril 2020.

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