Desarmar a los cazadores:

sobre El patriarcado del osito Teddy, de Donna Haraway (Sans Soleil 2015)

Por María Teresa Aedo

Originalmente un artículo (1985) y luego un capítulo de su libro Primate Visions: Gender, Race, and Nature in the World of Modern Science de 1989 (aún sin versión en castellano), El patriarcado del osito Teddy. Taxidermia en el jardín del Edén se tradujo recién en 2015 como libro independiente y complementado con numerosas fotografías de archivo de los procesos que analiza. El texto avanza algunas de las claves del pensamiento de Haraway, que desarrollará posteriormente, ya sea en su Manifiesto ciborg (1985, 1991) o en Seguir con el problema (2016), una de sus reformulaciones más recientes.

La alusión irónica a Theodore Roosevelt en el título (la anécdota del osito de peluche, Teddy Bear) no es casual, el que fuera presidente de EEUU propició, junto con otros hombres notables, el desarrollo del Museo de Historia Natural de Nueva York. Haraway hace el seguimiento de la instalación y sentido de este Museo en las primeras tres décadas del siglo XX. Centrándose en la exposición del Salón Africano, en el que Carl Akeley se propuso recrear con la taxidermia, los dioramas y la escultura, la experiencia de la selva para sus contemporáneos y generaciones venideras de estadounidenses, Haraway muestra el rol del Museo como una tecnología, una maquinaria de poder conservacionista y eugenésica que construyó un relato de origen del hombre occidental que reafirmara la virilidad, la primacía racial y civilizatoria blanca de la nación estadounidense en un momento del capitalismo monopolista percibido como de decadencia y riesgo ante las oleadas migratorias (que Roosevelt refería como “suicidio racial”), el feminismo, el socialismo. El safari, la caza mayor deportiva y “científica”, la fotografía, la taxidermia, son herramientas con las que el Museo formará su colección para fijar una idea unificada de la naturaleza; para armar escenas que proyectan una estructura familiar patriarcal – un macho dominante con una o varias hembras y algunos cachorros – que naturaliza la primacía masculina, la división sexual del trabajo y hace de todo orden social patriarcal una verdad natural. Aquí, el Museo ejerce una práctica de elaboración de significados – desde la misma noción de Historia Natural –, que construye un relato ficcional del desarrollo de la humanidad como separada y hasta contrapuesta a lo no-humano, y que invisibilizará a muchos otros/as: los habitantes nativos de Africa, las mujeres blancas, las mujeres africanas, etc.

Haraway perfila ya en El patriarcado del osito Teddy su crítica al universalismo occidental colonialista y androcéntrico, eminentemente excluyente, a una ciencia que omite su lugar de enunciación y a la construcción de conocimientos que se presentan como neutrales. En su lugar, afirmará y contribuirá significativamente con su obra, a la formulación de conocimientos situados en sus contextos específicos, que se reconozcan parciales, que se hagan cargo de los efectos de todo tipo – sobre todo de poder – del propio posicionamiento y de sus prácticas de investigación; conocimientos impregnados de una mirada feminista, interseccional, antirracista, multiespecies.

En Seguir con el problema, traducido al castellano en 2019, Haraway nos desafiará a dejar el Antropoceno – la era geológica del impacto de la actividad humana sobre el planeta – para hacer posible el Chthuluceno, una época de vivir-con mediante un tipo de pensamiento que permita imaginar y construir futuros vivibles: ciencia ficción, feminismo, especulativo, fabulación especulativa. Ni apocalipsis ni solución tecnológica mágica, sino saber estar verdaderamente presentes y cultivar la habilidad colectiva de respuesta: seguir con el problema de vivir y morir con respons-habilidad en una tierra dañada, como bichos mortales entrelazados en miríadas de configuraciones inacabadas de lugares, tiempos, materias, significados. Profético para tiempos de Covid-19.