Rita Segato. Contra-pedagogías de la crueldad. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2018.

Rita Laura Segato es una antropóloga argentina, que desde el feminismo ha hecho invaluables aportes a la investigación y el activismo contra la violencia de género, el racismo, el colonialismo y la colonialidad en América Latina. Toda su obra es merecedora de atención, pero en esta ocasión, sugeriré la lectura de Contra-pedagogías de la crueldad, libro que recopila tres clases de un curso ofrecido en la Facultad Libre de Rosario en agosto de 2016. Un primer aspecto iluminador es el formato en que se realizó este curso, pues no fueron clases, sino conversatorios, debates abiertos, que, en palabras de la misma Segato:

representan una insubordinación, se acogen al Derecho a la Desobediencia y emprenden una huida no siempre exitosa a la conversación libertaria, porque no sujeta el flujo del discurso a otra cosa que no sea su capacidad de nombrar lo que para el interlocutor será reconocible. Nos han robado el tiempo, y con el tiempo se fue el arte y el placer de conversar. (9-10)

 

Observando las sociedades capitalistas de consumo y sus depredaciones del ambiente y de los colectivos humanos, particularmente en nuestro continente, Segato arriba a la noción de pedagogías de la crueldad para referirse a “todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. En este sentido, esta pedagogía enseña algo que va mucho más allá del matar, enseña a matar de una muerte desritualizada, de una muerte que deja apenas residuos en el lugar del difunto”. El primer ejemplo es el de la trata y la explotación sexual, que cosifica a las mujeres y niñas y luego de apropiarse y absorber sus vidas abandona sus cuerpos como desechos en basurales o páramos.

A lo largo del libro, Segato explora pistas que permitan contrarrestar el paradigma de explotación capitalista y colonialista instalado hoy, basado en múltiples formas de precarización y desprotección de la vida, y que depende de la insensibilidad, del acostumbramiento a la crueldad, de que naturalicemos la expropiación de la vida. Las contra-pedagogías de la crueldad son estrategias de lucha contra el poder, contra los burocratismos y demás mecanismos de exclusión y sometimiento de las sociedades patriarcales, que exaltan los mandatos de masculinidad de los que deben hacerse conscientes los varones para romper el pacto corporativo que los utiliza a cambio de ciertos privilegios. Por su parte, las políticas feministas orientan formas construcción de comunidad con fundamento en otras formas de relación y concepción de la diferencia y la alteridad. 

Se trata también de pensar y sentir de otra manera:

El camino es […] el de las desobediencias capilares, de  las desobediencias posibles […] Un camino de infracciones, de malas prácticas, de deslizamientos hacia afuera del orden y de errores constantes con los cuales podemos erosionar las jerarquías desestabilizadas, esa realidad que, tal como es, nos estructura la sentimentalidad y la cognición. (62) 

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