¿Por qué recomendar un libro escrito en el siglo XV?

Es que La ciudad de las damas es uno de esos libros raros que vale la pena conocer. 

Se trata de la obra singular de una mujer veneciana de la Edad Media, que llega niña a la corte del rey Carlos V de Francia y que, como hija del físico y astrólogo Tommaso de Pizzano, accede a una educación privilegiada y puede desarrollar su pasión por el conocimiento. Luego de enviudar y de la muerte de su padre y del rey Carlos, a los 25 años Christine debe procurarse por sí misma el sustento, para ella, su madre sus tres hijos y una sobrina. Se convierte en la primera escritora que profesionaliza el oficio literario, con un espacio exclusivo para escribir y estudiar – un estude -: estudio, biblioteca y taller de copias e ilustraciones y miniaturas para sus obras. Escribe baladas, epístolas, libros en prosa y verso – como el libro de Mutación de Fortuna o el Dechado a Juana de Arco -, donde recoge sus experiencias personales y reflexiones sobre la vida, el amor, el saber, la sociedad, el poder, la política.  

En la Ciudad de las Damas el objetivo es rebatir la falsa y prejuiciosa imagen que se ha construido de las mujeres: 

“Sentada un día en mi cuarto de estudio, rodeada toda mi persona de los libros más dispares, según tengo costumbre, ya que el estudio de las artes liberales es un hábito que rige mi vida […] Me preguntaba cuáles podían ser las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres, criticándolas bien de palabra bien en escritos y tratados” (63). 

Demuestra que esa imagen y esa noción de “mujer” es una construcción discursiva sistemática e interesada elaborada por varones:  

“No es que sea cosa de un hombre o dos, […], sino que no hay texto que esté exento de misoginia. Al contrario, filósofos, poetas, moralistas, todos -y la lista sería demasiado larga- parecen hablar con la misma voz para llegar a la conclusión de que la mujer, mala por esencia y naturaleza, siempre se inclina hacia el vicio” (64)

Sobre estas bases se ha construido un conocimiento eminentemente androcéntrico: “Si las mujeres hubiesen escrito los libros, estoy segura de que lo habrían hecho de otra forma, porque ellas saben que se las acusa en falso.”

Rebate estas ideas y estrategias sexistas a partir de su experiencia vital y corporal propia, y desde el conocimiento procesado desde su situación de mujer en relación con otras mujeres:

“Yo, que he nacido mujer, me puse a examinar mi carácter y mi conducta y también la de otras muchas mujeres que he tenido ocasión de frecuentar, tanto princesas y grandes damas como mujeres de mediana y modesta condición, que tuvieron a bien confiarme sus pensamientos más íntimos. […] No podía entender ni admitir como bien fundado el juicio de los hombres sobre la naturaleza y conducta de las mujeres”.

Refuta incluso la falsa idea de que a las mujeres les gusta ser violadas y que sus negativas son solo palabras.

El libro recopila numerosas historias de mujeres de todas las épocas y culturas – figuras míticas como las Amazonas y Sibilas, diosas, gobernantes, guerreras, santas, sabias – las reescribe desde esta perspectiva contraria a la misoginia dominante, enmendando los sesgos sexistas y como referentes positivos para las mujeres. Apoyada en las figuras alegóricas de Razón, Justicia y Rectitud – damas guía -, construye con este contradiscurso y con estas nuevas historias La ciudad de las Mujeres: una tradición e historia propias a modo de fortaleza compartida, de valor colectivo, para abrir nuevos espacios de poder, saber y autonomía. 

Raro e interesante libro, hallable completo y en acceso libre en internet en la traducción y edición a cargo de Marie-José Lemarchant (Madrid: Ediciones Siruela, 2001). 

 

Imagen: Christine de Pizán escribiendo. British Library, Harley MS 4431. vol. 1, fol. 4r

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